14 de octubre de 2025
Ciudadanía universitaria y diseño pedagógico: las tramas que sostienen el aula
Esta reflexión surge a partir de la coordinación del segundo Workshop de Formación Docente de la Cátedra Rondina, dedicado a revisar…
Ciudadanía universitaria y diseño pedagógico: las tramas que sostienen el aula
Esta reflexión surge a partir de la coordinación del segundo Workshop de Formación Docente de la Cátedra Rondina, dedicado a revisar nuestras dinámicas de taller y su relación con los procesos de aprendizaje.
Durante el encuentro trabajamos con cuatro objetivos:
Reflexionar colectivamente sobre las dinámicas actuales del taller, identificando fortalezas, limitaciones y oportunidades de mejora.
Mapear las prácticas docentes a lo largo del proceso proyectual utilizando por ejemplo el modelo del triple diamante como herramienta para vincular momentos del diseño con estrategias pedagógicas.
Diseñar nuevas dinámicas que promuevan la interacción, la motivación y la autonomía de los estudiantes.
Consolidar un banco compartido de dinámicas, como insumo para futuras planificaciones y para fortalecer la coherencia entre niveles.
Al cierre del workshop y a partir de una conversación que venimos teniendo con el equipo sobre la experiencia y la vida universitaria de los estudiantes, me quedé pensando en cómo todas esas decisiones sobre el diseño de las clases - aparentemente metodológicas o operativas - están profundamente vinculadas con una dimensión más amplia: la ciudadanía universitaria.

La ciudadanía universitaria como forma de habitar
La ciudadanía universitaria puede entenderse como una forma específica de habitar la universidad, construida a través de las experiencias cotidianas de quienes la transitan. Implica mucho más que la condición administrativa de ser estudiante: se configura en las prácticas de participación, en los vínculos que se tejen dentro de la institución, en el acceso a derechos y recursos, y en el modo en que se ejerce una voz propia dentro del espacio universitario.
Las dinámicas de clase y la planificación docente modelan formas de habitar la universidad
Como plantea Marquina (2015), esta ciudadanía se gesta en el entramado de relaciones entre lo académico, lo político y lo institucional, y se manifiesta en los modos de apropiación del espacio universitario, la participación estudiantil, el trabajo colectivo y las trayectorias singulares.
La ciudadanía universitaria es una experiencia formativa en sí misma, un proceso de socialización política que permite a los sujetos reconocerse como parte activa de una comunidad, asumir responsabilidades, disputar sentidos y transformar la universidad como espacio público Nosiglia (2010).
Las tramas pedagógicas del taller
En la práctica cotidiana del taller, estas dimensiones quedan a menudo eclipsadas por el ritmo del proyecto y la urgencia de los resultados, pero también porque constituyen un plano tácito de la enseñanza: aquello que sucede sin volverse del todo visible para los estudiantes.
Sin embargo, las dinámicas de clase, la disposición del espacio, los tiempos de participación y las decisiones de planificación conforman una trama pedagógica silenciosa que estructura la experiencia de los estudiantes. Cada elección docente deja una huella:
Una consigna que promueve el trabajo entre grupos favorece la cooperación y la empatía.
Una corrección colectiva habilita la escucha y la argumentación.
Una exposición abierta a otras cátedras refuerza el sentido de comunidad.
Un intercambio informal o una instancia lúdica reducen jerarquías y fortalecen la confianza.
Son gestos que no siempre se registran, pero que construyen modos de estar y aprender juntos.

Diseñar vínculos, no sólo actividades
Diseñar una dinámica no es sólo planificar una secuencia didáctica; es proponer una trama de relaciones en el ecosistema del taller: decidir cómo se distribuye la palabra, cómo circula el saber, cómo se habilita la participación y qué valores se transmiten al hacerlo.
Esas decisiones configuran una cultura institucional: la manera en que se vive la universidad, cómo se habita lo común y qué tipo de comunidad se construye en torno al aprendizaje.
Pensar las dinámicas del taller implica entonces pensar qué formas de ciudadanía promovemos: si alentamos el diálogo o la repetición, la colaboración o la competencia, la apertura o la homogeneidad.
Enseñar diseño como acto significativo
Enseñar diseño no es sólo acompañar proyectos; es también enseñar a habitar la universidad, a participar y a construir lo colectivo.
Cada dinámica, cada forma de organizar el aula, cada modo de dar la palabra, moldea una práctica ciudadana.
Reconocerlo nos devuelve una responsabilidad central: la de entender que el taller es una microinfraestructura de ciudadanía, donde se aprenden las reglas del convivir, del argumentar y del crear en comunidad.
Marquina, M.(2015). Una revisión histórica de la docencia en la universidad reformista Argentina: el difícil equilibrio entre la faz académica y la política. Universidades, núm. 65, Unión de Universidades de América Latina y el Caribe Distrito Federal, Organismo Internacional
Nosiglia, M. C. (2010). Perspectivas sobre la autonomía universitaria.En Revista: Políticas Educativas–PolEd, 3(2). 2.2.