18 de marzo de 2026
El desacople volumen - calidad
En los talleres donde enseñamos diseño sabemos que la mejora de una propuesta está ligada al volumen de producción y no a un momento de…
El desacople volumen - calidad
En los talleres donde enseñamos diseño sabemos que la mejora de una propuesta está ligada al volumen de producción y no a un momento de inspiración. Cuanto más material generamos, más oportunidades aparecen para detectar problemas, ajustar decisiones y avanzar. Ese volumen no es valioso en sí mismo, sino porque activa un caudal de devoluciones docentes y entre pares que permite revisar el proceso (Cát.Rondina, 2020,2021).
En cuanto a la calidad me refiero a la capacidad de un proyecto de cumplir con los parámetros que se propuso inicialmente. En ese sentido, la calidad no es algo subjetivo ni una comparación con otros, sino una relación entre intención y resultado.
Normalmente en el contexto de aprendizaje-enseñanza de taller existe una cierta correspondencia entre estas dos variables: más producción implica más instancias de revisión y, por lo tanto, mayor probabilidad de alcanzar esos parámetros. El volumen funciona como condición de ajuste.
La semana pasada en reunión de cátedra uno de los temas más debatidos y sobre el cual intercambiamos muchas ideas, dudas y pasiones fue el uso de las herramientas de IA generativa en los procesos de diseño.
Hoy aparece una tensión nueva: la producción mediada por inteligencia artificial introduce un volumen prácticamente ilimitado: múltiples versiones, alternativas tanto de textos, gráficos como imágenes. Nunca fue tan fácil producir tanto en tan poco tiempo. Sin embargo, ese aumento de volumen no se traduce necesariamente en mejores resultados.
Ahí es donde creo se produce un desacople entre las curvas de volumen y calidad.
Podemos tener mucho material y, aun así, no alcanzar los parámetros que nos propusimos para los proyectos desarrollados por los estudiantes. Ese volumen de producción ya no está necesariamente vinculado a un proceso de reflexión, de decisión o de aprendizaje al dejar de ser un registro del pensamiento para convertirse en una acumulación de outputs.
Producir más ya no garantiza nada por sí mismo porque lo verdaderamente central en el esquema de aprendizaje es el sistema que rodea esa producción: la capacidad de leer lo que se produce, interpretarlo, discutirlo y transformarlo. Es en el -practicum reflexivo- donde, a través de la reflexión dialogada entre docentes y estudiantes, se ayuda a estos pensar en lo que se hace mientras se lo está haciendo y reorganizarlo, tal como lo hacen los profesionales en su vida cotidiana (Schon, 1992).
Personalmente veo en este desacople una oportunidad para transparentar y jerarquizar nuestra labor docente: cómo se construye conocimiento, cómo se interpreta lo producido y cómo se forma criterio en medio de un exceso de opciones para obtener resultados de calidad.

Cát. Rondina. (2020). Nota mata proceso. La coevaluación como método para integrar la evaluación al proceso de aprendizaje. Jornadas de Investigación FADU..
Cát. Rondina. (2021). Dime cómo hablas y te diré cómo enseñas. El diálogo pedagógico en las devoluciones. Jornadas de Investigación FADU.
Schön, D. (1992). La formación de profesionales reflexivos. Barcelona: Paidós. (págs 45–47)